¿Estoy liderando?: Liderazgo... ¡una vez más!
- César Bellido López
- 15 mar 2024
- 4 Min. de lectura

Para determinar si una persona es adecuada para liderar un equipo de trabajo en cualquier organización, independientemente de la industria, el tamaño del equipo o la cantidad de personas a cargo, hay una serie de -llamémoslos- factores que un gestor debe considerar. Pero, primero “a la vena”. Cualesquiera de estos factores -básicamente- se centran en tres pilares: habilidades, atributos personales, y competencias específicas, que son fundamentales para liderar -enfatizo: positivamente- con éxito un equipo y alcanzar los objetivos organizacionales. Aquí planteo y comparto un resumen de “esos factores” que he venido recolectando en el transcurso de los años y que se acomodan en alguno de esos tres pilares nombrados. Esta vez, sin ningún orden en particular:
1. Habilidades de comunicación: un líder debe poder comunicarse claramente con su equipo, transmitiendo visiones, expectativas y objetivos de manera comprensible y motivadora. Por mi manera de ser, un trabajo duro para mí.
2. Capacidad de motivación: un líder sabe cómo inspirar y motivar a su equipo para alcanzar metas desafiantes, reconociendo y recompensando el desempeño excepcional. Nada como el ejemplo.
3. Habilidad para construir relaciones: la capacidad de establecer y mantener relaciones sólidas y positivas con los miembros del equipo es esencial para fomentar la colaboración y el compromiso. Mucho mejor, siendo uno mismo. Sin poses ni máscaras.
4. Integridad y ética: un líder debe ser un modelo a seguir en términos de integridad y ética profesional, demostrando coherencia entre palabras y acciones. En simple: consecuente, aunque duela.
5. Liderazgo situacional: para adaptarse a diferentes situaciones y necesidades del equipo, ajustando el estilo de liderazgo según sea necesario para maximizar la efectividad. No pasemos por alto que nuestra diversidad es lo común que todos tenemos.
6. Capacidad para tomar rápidas buenas decisiones: un líder debe ser capaz de tomar decisiones difíciles y estratégicas, evaluando rápidamente las opciones y considerando el impacto en el equipo y la organización. El tiempo es vital y, aunque no es uno de mis fuertes, trabajo mucho para no dilatarlo ponderando el valor de las variables de decisión en función de lo ganado en mi propia experiencia.
7. Habilidad para resolver problemas: la capacidad de identificar, analizar y resolver problemas de manera efectiva es crucial para superar desafíos y mantener la eficiencia del equipo. Y, como lo dijo uno de mis referentes, “...entendiendo que hay límites, es inevitable que en el curso de la resolución alguna vez tengas que ‘ensuciarte’ las manos”.
8. Visión estratégica: un líder tiene una visión clara del futuro y sabe cómo alinear los esfuerzos del equipo con los objetivos organizacionales a largo plazo. Ciertamente, para algunos es “piece of cake”. Para otros, trabajo y más trabajo hasta lograr acercarse lo más posible a poseer esa “visión” y un “cachito” más para maniobrar los “cómo”.
9. Empatía y habilidades sociales: para ser capaz de comprender y responder a las necesidades y preocupaciones individuales de los miembros del equipo; así como, fomentar un entorno inclusivo y de apoyo. Siendo la semejanza y la compenetración aspectos que suelen rebasar nuestros límites en algunos casos en este punto.
10. Capacidad para delegar: un líder sabe cómo asignar responsabilidades de manera equitativa y eficiente, aprovechando las fortalezas individuales de los miembros del equipo. Y, aunque también existe la probabilidad de fallar, recuerdo siempre que se acotan las fallas en la asignación y delegación cuando ambas partes, tanto el miembro del equipo como tú, están de acuerdo con el reconocimiento de esas fortalezas.
11. Capacidad de aprendizaje y desarrollo: que implica no solo el hecho de estar dispuesto a seguir aprendiendo y creciendo como líder, sino además el apoyar el desarrollo profesional y personal de los miembros del equipo. Y es que, aunque guardo pocas buenas referencias y resultados, mucho depende de la otra parte.
12. Resiliencia y manejo del estrés: refiere la capacidad de mantener la calma y la compostura bajo presión, así como liderar al equipo de manera efectiva durante tiempos difíciles o crisis. Y, vaya... las veces que he fallado.
13. Enfoque en resultados: un líder está orientado hacia el logro de resultados, estableciendo y monitoreando métricas claras de desempeño y ajustando estrategias según sea necesario para alcanzar objetivos. Muchas veces, el cargo (el puesto, la posición) ayuda.
Y, una adicional:
14. Actitud “transformacional”: que no es otra cosa que la capacidad de inspirar y motivar cambios positivos dentro del equipo y la organización, promoviendo la innovación y el crecimiento continuo. Y es que, si no mantienes disciplina y constancia en este punto, será todo cuesta arriba.
En resumen, un gestor puede determinar si es la persona adecuada para liderar un equipo de trabajo evaluando los factores descritos. Habrá algunos más afines o menos afines a tu perfil. Habrá otros que todavía no los tengas y otros que los tengas bastante manejados. Pero sin perjuicio de en qué situación te encuentres y de querer evaluarte como líder, te sugiero que nunca dejes de pasar por alto el hecho de que liderar no es cosa fácil. Es una de las posiciones dentro del rigor humano más difíciles de sostener en todo ámbito. A veces, creemos y estamos convencidos de que “coronamos” pero te aseguro que a, por lo menos, uno no lo le caíste como “perita en dulce” o no está convencido de “dar su vida” por el objetivo.
¿Conoces más factores? De hecho, existirán más. Los aportes son bienvenidos. Coméntame.
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