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Liderazgo o jefatura: ¡¿Total?! ¿Cuál es el dilema?

Actualizado: 13 jun 2024

Foto de Tima Miroshnichenko en https://www.pexels.com

Ciertamente, hasta hace muy poco intentaba plantearme cuál es la diferencia entre afianzar el liderazgo o afianzar la jefatura. De hecho, a si una era mejor que la otra, o cuándo sí o cuándo no. ¿Existiría un punto de equilibrio?


Si hago un repaso por los principales factores a los que he intentado echar mano para cuando he gestionado grupos humanos y equipos de trabajo, diría que de alguna u otra manera me cuestionaba si estaba haciendo bien o haciendo mal, o lo que es -creería- peor si estaba liderando o estaba ejerciendo la sola jefatura.


Veamos, sin perjuicio que ponga en lista: habilidades de liderazgo, comunicación efectiva, capacidad para tomar decisiones, gestionar los tiempos y las prioridades, capacidad para resolver problemas, empatía y habilidades interpersonales, resolución de conflictos, y la visión estratégica, todas y cada una de ellas, pueden ser “usadas” o “utilizadas” por un líder o por un jefe.


De hecho, y sin perjuicio de que existiera algún factor clave, el tiempo ha marcado en mí la conclusión respecto a que, todos los factores mencionados son comunes tanto para liderar como para cuando uno jefatura a un grupo humano o a un equipo de trabajo. Ambas funciones requieren de todas ellas en algún momento. No hay factores diferentes en realidad.


Lo que sí, y es justo plantearlo, diferirán en el cómo y cuándo sean usadas, además de, claro, la postura, el enfoque y el estilo de gestión de quien tome alguna de ellas e influenciadas por su carácter y personalidad. Y esas, justamente esas, serán las -que denomino- “sutilezas extremadamente evidentes”.


Veamos. Respecto al enfoque, un líder las orientará para inspirar y guiar al equipo hacia un objetivo común, creando un ambiente de colaboración, enfatizando la comunicación efectiva, la empatía y la inteligencia emocional. Por ejemplo, si consideramos tres aspectos: competencias, motivación y relación con el equipo, lo que observaremos en un líder respecto a cada uno de ellos será:


  • Competencias: un líder considerará, casi de manera natural, ensalzar la visión estratégica, y propender a la -auténtica y oportuna- delegación y el desarrollo del talento.

  • Motivación: un líder inspira, por lo que la motivación hacia el trabajo mediante el otorgamiento de las facilidades requeridas, el reconocimiento y el propósito compartido, serán su estandarte.

  • Relación con el equipo: sin duda alguna, un líder fomentará -siempre- una relación basada en la confianza, el respeto y la comunicación abierta.


Por otro lado, un jefe las utilizará considerando mayor énfasis de carga cuando se centre en el control y la supervisión, utilizando su posición jerárquica para establecer reglas y garantizar el cumplimiento de las tareas. Por lo que, sacará provecho de las mismas para priorizar la organización, la eficiencia y la toma de decisiones.  Realizando un ejercicio similar a lo anterior, lo que observaremos en un jefe respecto a los mismos tres aspectos, será:


  • Competencias: un jefe echará mano de los factores mencionados para enfocarse en la gestión de recursos, la asignación de tareas y la evaluación del desempeño.

  • Motivación: en este punto, un jefe encausará la motivación hacia el trabajo mediante la exigencia y el cumplimiento de objetivos.

  • Relación con el equipo: en tanto que, en este aspecto, un jefe propenderá a establecer una relación formal y jerárquica, con comunicación descendente.


En resumen, viéndolos desde perspectiva y considerando la eficacia como eje o sobreentendida, un jefe deberá ocuparse en que el grupo humano o equipo de trabajo "haga el trabajo" de manera eficiente y dentro de los parámetros establecidos. En tanto que un líder se ocupará por "hacer crecer a las personas" y lograr un impacto positivo en el equipo y la organización.

Ser un buen jefe o un buen líder no es excluyente

He aquí, la moraleja: ¿Dilema? No debería haberlo. Ser un buen jefe o un buen líder no es excluyente, de hecho, las mejores organizaciones buscan individuos que posean ambas cualidades. Sin embargo, es importante reconocer las diferencias para comprender mejor los diferentes estilos de gestión y su impacto en el entorno laboral. Tendiendo al equilibrio, teniendo claros los alcances en cada caso, aumentará la probabilidad de obtener mejores resultados y conseguir los beneficios esperados para la organización.

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